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Nuestra Filosofía
Los asesinos de la productividad™

Demasiadas compañías parecen estar “destruyéndose”, más que “lográndolo”. Según el reporte de Foster y Kaplan en Creative Destruction, casi ninguna compañía en la historia ha superado el índice S&P 500 por más de 15 años.

En nuestros 12 años de experiencia en el campo del cambio individual y organizacional, hemos identificado un grupo de Asesinos de la Productividad™ que se desprenden de un modelo mental obsoleto: el modelo del control unilateral (ver: Del control unilateral al aprendizaje mutuo).

Para desarrollar comportamientos que desarrollen y aumenten la productividad, es imperativo dar un paso más e ir hacia una cultura individual y organizacional de aprendizaje mutuo.

Algunas de las conductas inefectivas, o Asesinos de la Productividad™, que provocan pobres resultados incluyen:

• Actitud de víctima. Las personas atribuyen el fracaso a factores fuera de su control, renunciando poder con tal de ser inocente. La culpa-(h)abilidad triunfa sobre la responsabilidad y el dedo acusador reemplaza a la acción correctiva. Los empleados culpan a los jefes, "Mi proyecto está demorado porque no me dieron los recursos que necesitaba…" Los jefes culpan a los empleados, "Mi equipo de trabajo no es competente ni proactivo: necesito mejores personas!"

   En síntesis: Si uno no se ve como parte del problema, no puede verse como parte    de la solución.

• Indiscutibles. Las conversaciones son intercambios corteses donde las personas discuten asuntos “seguros”, mientras los verdaderos temas no son tratados y fermentan en la oscuridad. Por ejemplo, en una conversación de pasillo, la gente comenta que “Marketing está consiguiendo demasiado presupuesto, ¿no es una coincidencia que el director sea familiar del Presidente?”

   En síntesis: Los indiscutibles se acumulan bajo la mesa, deteriorando relaciones y    obstaculizando el crecimiento. Se multiplican las conversaciones de pasillo.

• Negociación narcisista. Las personas se centran en estar en lo correcto, conseguir lo que desean y “ganarle” al “adversario” en una batalla a ganar o perder. Los grandes egos se interponen en el camino y obstaculizan la identificación de intereses subyacentes que pueden desencadenar soluciones creativas. “Prefiero ganar por sobre vos en vez de ganar con vos”.

   En síntesis: Nadie pide lo que realmente quiere (intereses), las personas piden lo    que creen les dará lo que desean (posición).

• Compromisos rotos. Las personas hacen promesas sin verificar que cuentan con las competencias o los recursos para cumplir, luego incumplen sus compromisos sin ningún aviso, explicación o disculpa. "¿Para la semana próxima? No hay problema… (quizás pueda, quizás no, ya veremos…)".

   En síntesis: La falta de integridad destruye la coordinación efectiva, la confianza    y los valores.

• Prácticas no éticas. Está bien aquello por lo que no te pueden atrapar. “Dibujemos los números, sólo un poco. Si nadie nos pesca, no está mal...”

   En síntesis: Cuando la integridad está cotidianamente puesta en juego en la
   búsqueda del éxito siempre deviene en una actitud criminal.

Estamos de acuerdo con Jim Collins cuando dice que "las personas no son el activo más importante de una compañía; las personas correctas son el activo más importante de una compañía". Creemos que "personas correctas" son aquellas con valores consistentes, con motivación y habilidades en el área de la efectividad personal, las relaciones interpersonales y el liderazgo; personas que puedan lidiar con el aspecto técnico y el humano de sus tareas. Sólo con estas "personas correctas" podrán las compañías sortear las situaciones complejas a las que se enfrentan.

Ver lista completa de Asesinos e Impulsores de la Productividad™

Lea más acerca de los hallazgos de Jim Collins

 

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