Víctima vs. Protagonista

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Dependiendo dónde pongamos nuestra atención cuando las cosas salen mal, puede estancarnos o empoderarnos. Al culpar a los demás o a las circunstancias nos enfocamos en factores fuera de nuestro control, lo que nos hace inocentes pero también nos deja impotentes. Concentrarnos en nuestra propia conducta y en nuestra capacidad de responder frente a una situación enfocándonos en los factores que están bajo nuestro control nos da el poder para mejorar la situación.

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En Axialent, sostenemos que dependiendo dónde pongamos nuestra atención cuando las cosas salen mal, puede estancarnos o empoderarnos. Al culpar a los demás o a las circunstancias nos enfocamos en factores fuera de nuestro control, lo que nos hace inocentes pero también nos deja impotentes. Esto es lo que llamamos la mentalidad de la víctima. Concentrarnos en nuestra propia conducta y en nuestra capacidad de responder frente a una situación enfocándonos en los factores que están bajo nuestro control nos da el poder para mejorar la situación. Tener poder puede ser aterrador, en este caso, estar empoderado, por lo general lo es. Esto es lo que llamamos la mentalidad del protagonista. A veces nuestro lenguaje inconsciente nos atrapa. Incluso puede impedirnos crecer.

¿Recuerdas cuando eras pequeño y les decías a tus padres que el juguete se había roto o que él lo había hecho? Esas explicaciones nos tranquilizan y alivian. Es completamente humano ansiar esta inocencia. Al volvernos capaces de responder y de enfrentar las cosas, recordamos que siempre podemos elegir cómo responder. Ser capaces de responder frente a un desafío, pero no necesariamente ser responsables del mismo. Por ejemplo, el clima. Enfocarnos en factores bajo nuestro control en relación con el tamaño del desafío externo puede aumentar nuestra capacidad de responder aprendiendo cómo responder de una nueva manera y/o disminuir el tamaño del desafío externo. Estamos tan acostumbrados a utilizar declaraciones de víctima que a veces ya no las reconocemos.

¿Algo de esto te suena familiar? ¿Qué te sucedió? ¿Quién tiene la culpa por haberte lasitmado? ¿Por qué piensas que te hicieron esto? ¿Qué deberían haber hecho en vez de lo que hicieron? ¿Qué deberían hacer ahora para reparar el daño? ¿Qué castigo merecen por haberlo hecho? Para algunos de nosotros, esto incluso puede sonar como apoyo. Cambiar estas declaraciones requiere de un arduo trabajo y consciencia. Observa el impacto que estas preguntas podrían causar. ¿Qué desafío enfrentaste? ¿Qué respuesta elegiste? ¿Podrías haber respondido en forma más eficaz, con más dignidad? ¿Podrías haberte preparado mejor para mitigar estos riesgos? ¿Qué te gustaría que hubiera pasado idealmente? ¿Hay algo que puedas hacer ahora para mejorar la situación? ¿Qué puedes aprender de esto?

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