El Papel del Amor en el Liderazgo y en el Crecimiento del Negocio

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Fecha Original: noviembre 16, 2017

“Existen dos fuerzas que guían la acción humana: la benevolencia hacia los demás y el interés propio. La sociedad moderna está dominada por este último.  Sin embargo, el interés propio nunca reemplazará a la benevolencia como elemento necesario para alcanzar opulencia universal.”    

Adam Smith, considerado el padre de la Economía

 

El desarrollo de capacidades de liderazgo se ha limitado, tradicionalmente, a fortalecer  conocimientos (el SABER) y habilidades (el HACER). Asimismo,  se busca desarrollar capacidades financieras o de ventas. Si bien esto es suficiente en el caso de los vendedores o analistas financieros, no lo es para los líderes. Hay un tercer elemento que es crucial para el desarrollo de líderes: el SER … despertar virtudes, tales como la humildad, la confianza y la capacidad de aprecio por las personas como personas.

La velocidad y la dimensión del cambio que enfrenta la sociedad actual, ocasionadas por la disrupción tecnológica, en combinación con las redes sociales, Crowd Sourcing, Big Data, etc., hoy nos enfrentan a la “tormenta perfecta”, en donde SABER y HACER más ya no son suficientes. Para poder sobrevivir y prosperar en este nuevo entorno, necesitamos fortalecer la dimensión del SER.

El consultor de Axialent, José Martí, quien se desempeñó durante casi  20 años como líder de la función de Recursos Humanos para GE y Citibank en  México y América Latina, analizará cómo la LEALTAD, fundamento para el crecimiento sostenido de la empresa, sólo puede lograrse a través de la manifestación de virtudes esenciales de la dimensión del SER.

La creación de los ambientes adecuados para despertar estas virtudes en las personas y un propósito profundo de la empresa es un proceso de transformación que empieza por el trabajo con uno mismo y en los líderes de la organización.

Una vez finalizado este webinar, usted:

  • Logrará un mayor entendimiento de la dimensión del SER y del apremio de trabajar en ella.
  • Realizará la conexión entre el negocio y el amor.
  • Adquirirá algunas herramientas prácticas para trabajar en la dimensión del SER, empezando por usted mismo.

 

 

Transcript

Benja: Bueno, hola a todos y bienvenidos al Webinar, el papel del amor en el liderazgo y en el crecimiento del negocio. Este Webinar pertenece a una serie que estaremos haciendo en donde contactamos durante aproximadamente unos 30 minutos y compartimos los desafíos que percibimos que están sucediendo actualmente en el mercado y de cómo podemos responder ante ellos.

Durante esta sesión José Martí, uno de nuestros consultores senior, basado en México, va conversar y compartir acerca de un aspecto de liderazgo que consideramos crítico y muchas veces pasamos por alto, este tiene que ver con el ser y de cómo las virtudes, tales como la humildad, la confianza, el respecto y el aprecio entran en juego, al final de la sesión tendremos un espacio para poder hacer preguntas.

Así que si tienen cualquier tipo de preguntas durante la presentación pueden utilizar la pestaña de preguntas y esta será respondida al finalizar la exposición, si quieren hacer la pregunta ustedes mismos pueden levantar la mano y yo les daré el micrófono, dicho esto, te lo paso a ti José.

José Martí: Gracias Benja, ¿qué tal, como están todos? Un gran gusto para mi estar con ustedes en este Webinar, para hablar de algo que me ha apasionado por muchos años, el amor, el liderazgo y el crecimiento del negocio, ciertamente negocio y amor son dos palabras que rara vez vemos juntas, prácticamente contra intuitivo en nuestros tiempos, pero esto es exactamente lo que quisiera mostrarles el día de hoy, como estas dos palabras no solo se relacionan, sino que incluso se complementan, se necesitan, comencemos.

El nombre del juego actualmente y en el futuro cercano es disyunción si me permiten el anglicismo o ruptura, disyunción que prácticamente hace desaparecer grandes corporaciones como el caso de Kodak hace algunos años, con el surgimiento de las cámaras digitales y más recientemente NOKIA virtualmente en banca rota debido a la aparición de WEISS, irrupción amenazando no solamente empresas, sino la existencia de industrias completas.

Por ejemplo, el día en que todos podamos imprimir nuestros zapatos con impresoras 3D, no se ve muy lejano o pedir un automóvil auto-conducido a la puerta de nuestra casa en el momento que queramos para que nos lleve a donde nosotros queramos, ¿quién va necesitar comprar zapatos o tener un auto en este contexto? Se ha pronosticado incluso que hasta un 90% de los automóviles en las calles actualmente podrían desaparecer en la próxima década.

Los cambios exponenciales que experimentamos hoy son bica, es decir, bica incluso al cuadrado diría yo, volatilidad, incertidumbre, complejidad, ambigüedad en todas partes y todo el tiempo, los cambios son de tal magnitud y la velocidad de tal magnitud también que el adquirir más conocimientos, que llamo el saber y el desarrollar más habilidades a lo que llamo el ser, ya no serán suficientes, para poder sobrevivir en este nuevo entorno, las organizaciones necesitan enfocarse en algo más profundo, no solamente en el saber y el hacer.

Deben fortalecer la dimensión del ser, que es la esencia de la cultura organizacional y aquellos que lo hagan podrán no solo tener una mejor oportunidad de sobrevivir, sino que desarrollaran una ventaja competitiva critica, me gusta la analogía que hace Salim Ismail en su libro “Organización exponenciales”, ”Exponential Organizations”, sobre la tormenta perfecta y así es como lo imagino.

Hasta ahora hemos sido capaces de navegar, mantenernos a flote, incluso en climas desfavorables causados por cambios de tecnología o mayor competencia, simplemente aumentando el tamaño de nuestras velas, la del saber y la del hacer, conocimientos y habilidades, pero hoy nos enfrentamos a un nuevo paradigma, este paradigma implica esa tormenta perfecta, creada por la unión de nueva tecnología y otros factores que se le unen como las redes sociales, el big data, crow sushing, nuevas generaciones.

Lo cual multiplica la velocidad y dimensión del cambio, de manera que más conocimientos y habilidades no serán ya suficientes, ahora necesitamos profundizar en la dimensión del ser, desarrollar esta dimensión es como profundizar, asegurar que la guía del barco sea lo suficientemente profunda para mantener al barco a flote y en la dirección deseada.

Otra metáfora que usamos en Axialent es el iceberg, la parte más grande del iceberg es la que queda en lo más profundo bajo el agua, la parte visible representa los resultados que queremos obtener, sin embargo, un cambio sostenible solo es posible cuando trabajamos en el nivel más profundo, en el nivel del ser que es donde el cambio transformativo es posible.

Y esa es precisamente la respuesta al nuevo paradigma, expandir nuestro enfoque del desarrollo concentrado hoy en conocimientos y habilidades dentro de la dimensión del hacer, para llegar a la dimensión del ser e incluir así propósito y virtudes, estos dos temas, estos dos aspectos, propósito y virtudes, vienen a ser las piedras angulares del cambio para un crecimiento sustentable.

Hablemos primero de propósito, cuando trabajaba yo en Citibank, recuerdo que se me preguntaba, le preguntaba yo a los ejecutivos cuando participaban en talleres de entrenamiento, ¿cuál era el propósito de un líder? Y la respuesta más común que recibía yo era algo así como maximizar el desempeño de los miembros del equipo, una respuesta ciertamente natural entre banqueros, pero que somos ante miembros de un equipo.

Por supuesto que somos personas y existe una gran diferencia entre tratar a las personas como personas y no solo como miembros de un equipo, el verdadero propósito de los lideres es liberar el potencial de las personas como personas, impactándolas así para su crecimiento y para su felicidad, imaginen, por ejemplo, dos empleados, dos colaboradores en una empresa, María y Juan, teniendo una sesión de revisión de desempeño con uno de sus colaboradores.

Cada uno desde su oficina, lo que ustedes ven que están diciendo y haciendo es muy similar, Juan hace un buen trabajo, tiene las habilidades y los conocimientos para hacerlo, al igual que María que tiene las habilidades y los conocimientos, la diferencia es que María ve en esta oportunidad, en esta sesión, la oportunidad de impactar a esa persona como persona para su felicidad, para su crecimiento, no solo como un miembro del equipo.

Unas semanas más tarde un competidor trata de contratar a los colaboradores de Juan y de María, ¿quién tiene de ellos mayor probabilidad de que su colega permanezca trabajando con ella o con él en la empresa, ¿Juan o María? La respuesta común es María, pero entonces pregunto ¿por qué? Si ambos hicieron y dijeron cosas muy similares, ¿qué fue lo que hizo la diferencia? La respuesta es la intención, el propósito, la profundidad de la intensión es lo que marca la diferencia en resultados entre dos acciones idénticas.

Y como llamamos a esto, que cuando la competencia trata de contratar a los colaboradores de María y ellos no se van, se quedan con María, eso se llama lealtad, fundamento indispensable del crecimiento sostenible de cualquier negocio, el punto es que la lealtad no es solo una función de salarios competitivos o de procesos institucionales adecuados como administración del desempeño, la lealtad emerge del propósito profundo del líder, de impactar positivamente la vida del colaborador. Y de apreciarlo como persona, no solo como un miembro de un equipo.

Lo mismo aplica a nivel de las organizaciones de las empresas, se ha comprobado que las empresas que operan motivadas por un propósito profundo y no solo por la necesidad en maximizar utilidades.

José Martí: Generan aún más ganancias, Raj Sisodia miembro del consejo asesor de Axialent, llevó acabo esta investigación durante 15 años, donde analiza el desempeño de 38 empresas que además de buscar maximizar utilidades, operan con un propósito de generar algún tipo de bienestar para la sociedad y las compara con otras empresas, todas muy profesionales pero cuyo único propósito es maximizar utilidades.

Estas incluyen empresas dentro de las quintas más grandes de Estados unidos, así como algunas mencionadas por Jim Collins en su famoso libro “Good to Great”, como pueden ver en el grafico las 38 empresas de Raj Sisodia, su desempeño supera contundentemente al de las demás, el valor de mercado al final de los 15 años de estas 38 empresas es 10 veces mayor, esto es lo que yo llamo liderazgo consciente, liderazgo integral.

El liderazgo integral tanto a nivel de las organizaciones como de los integrantes de una organización, todo comienza en la persona, en el individuo, la dimensión del YO, valores y propósitos profundos, que incluye luego la dimensión del nosotros, del why, como decimos en inglés, la relación donde se genera, se construye la confianza, el respeto, la lealtad y compromiso, lo que permite a su vez el cumplimiento de la tarea y la obtención de resultados de manera sostenible.

Y es el equilibro de estas tres dimensiones lo único que puede asegurar la sustentabilidad del crecimiento del negocio. Hablemos ahora de valores, he visto con demasiada frecuencia el gran error de pretender construir cultura, una cultura organizacional, simplemente identificando y comunicando ciertos valores y esperando que los colaboradores los aprendan y los ejecuten, los valores no son conceptos, no son conceptos aprendidos sino la manifestación de virtudes esenciales.

Tales como, la humildad, la confianza, la responsabilidad y la capacidad de aprecio, las llamo virtudes esenciales porque con ellas nacemos, no las tenemos que aprender, pero si las podemos olvidar sin embargo o cubrir debido a experiencias de dolor propias de la vida, la humildad con la que todos nacemos, por ejemplo, puede cubrirse con arrogancia, por un mecanismo de defensa contra el dolor que podría haber causado la humillación en nuestra infancia.

La confianza, de igual manera puede cubrirse por desconfianza, por experiencias de abandono o traición, estas experiencias de dolor generan miedo, el miedo es una de las dos fuerzas que gobiernan en el actuar humano, como veremos más tarde, las responsabilidades también, ciertamente es una virtud natural aunque de principio no suene como tal, la responsabilidad la definimos como la habilidad de responder, es la tendencia natural con la que todos nacemos, de ser protagonistas en nuestra vida, no de ser víctimas.

Veamos todo esto a la luz del modelo del Iceberg, un valor muy común en las organizaciones es ciertamente la innovación, para lo que podría definirse una larga lista de comportamientos que la favorecen y que pretenderíamos o esperaríamos que los empleados cumplan con ella, sin embargo, dichos comportamientos no tendrán la profundidad ni la sustentabilidad necesaria sino emergen de la virtud de la humildad.

Como es posible que podamos pretender o querer innovar si no tenemos la humildad para aceptar que podemos hacer algo mejor o que podemos equivocarnos, otro valor común en las organizaciones es la colaboración, el trabajo en equipo, nuevamente imposible generar verdadera colaboración por decreto o entrenamiento si no existe la confianza entre la gente y en la gente.

La orientación a resultados es otro valor ciertamente importante en las empresas que típicamente buscamos lograr mediante entrenamiento técnico y programas de incentivos, pero si los comportamientos no se fundamentan en virtudes como la responsabilidad, la habilidad de responder el deseo de protagonizar la propia vida, nada de esto será suficiente para un crecimiento sustentable y menos aún para enfrentar los grandes cambios que se avecinan.

Finalmente, el centro en el cliente, valor fundamental de cualquier negocio, la lista de comportamientos igualmente aquí pudiera ser larguísima y no dudo que algunos buenos vendedores serían capaces de aprenderlos todos ellos, pero cualquiera de estos comportamientos sin la esencia de una virtud como el aprecio, son actos de poco alcance, la virtud del aprecio la defino como la tendencia natural de todo ser humano, aquel ser humano, mi semejante, me importe y con ella nacimos todos también.

Y eso lo podemos ver en eventos tan simples como si vemos a alguien que cae de la bicicleta, surge un impulso natural en nosotros a ayudar a esa persona, no es algo que tuvimos que aprender en ningún lado, tomemos otra vez el ejemplo de María y Juan, en este caso, María y Juan están regresando una llamada a un cliente, cada uno desde su oficina y lo que ven nuevamente que están diciendo es muy similar.

Juan está haciendo un buen trabajo, tiene las habilidades, conoce el producto, quiere cerrar la venta y también María, María por supuesto que tiene las habilidades, los conocimientos, quiere cerrar la venta, la diferencia es que María, la razón por la que María está regresando esa llamada al cliente, es que ella quedó con esa persona, semejante suyo, en regresar una llamada, es decir, antes de considerarlo como cliente, María lo está mirando y lo está sintiendo como una persona a quien ofreció algo.

Y desde ahí es que está actuando María, dos semanas más tarde, ambos buscan a su cliente para presentarle un nuevo producto, un nuevo servicio, le llaman a su cliente, ¿quién de los tiene mayor probabilidad de que su cliente le tome la llamada?, nuevamente la respuesta común es María y otra vez mi pregunta es, ¿por qué?, si los dos dijeron cosas muy similares, la conducta fue muy similar y la respuesta nuevamente es la intención.

La profundidad de la intención de Juan fue solo cerrar la venta con un cliente, mientras que la de María fue honrar un compromiso con una persona y aquí nuevamente el hecho de que el cliente de María le tome sus llamadas y no se vaya con la competencia, se llama lealtad, fundamento del que crecimiento sustentable del negocio, así como lo es la lealtad de los colaboradores que platicamos hace unos momentos.

Esta capacidad de aprecio surge de una de las dos fuerzas que gobiernan el comportamiento humano, el amor y por otro lado su contraparte, el miedo, perdón, el miedo que ya habíamos mencionado, y no me refiero aquí al amor romántico o al miedo que condenamos, amor y miedo son dos fuerzas de la dualidad que se complementan, así como las fuerzas de expansión y de contracción que mantienen el cosmos en equilibrio y así como del amor surge la pasión del miedo surge el interés propio.

Ambas fuerzas, son necesarias, el miedo nos protege, nos da contención, el problema surge cuando estas fuerzas no están en equilibrio, como lo indica muy claramente y brillantemente, como verán, el padre de la economía Adam Smith.

Adam Smith en su famoso libro La Riqueza De Las Naciones, sostiene que hay dos fuerzas que guían las acciones humanas, la benevolencia hacia los demás, que sería el amor y el interés propio y dice que, “Ambas fuerzas estaban en equilibrio hasta antes del surgimiento de la economía de mercado, la aparición de la moneda como un medio de intercambio, alimentó el miedo”.

José Martí: Que no existía en la sociedad del trueque, donde todos se conocían, simplemente cambiaban cosas entre ellos y no existía un miedo a corresponder o no corresponder, con el surgimiento de la moneda se exacerba el miedo y así el interés propio desbalancea esta ecuación, “Estamos fuera de balance”, dice Adam Smith, “En la sociedad moderna”, sin embargo concluye brillantemente diciendo, “Nunca podrá el interés propio sustituir a la benevolencia como elemento necesario para alcanzar opulencia universal”.

Opulencia universal significa crecimiento económico, social, personal, etcétera, aquí tenemos al padre de la economía aseverando que el amor es necesario para el crecimiento económico y en la sociedad moderna, sin embargo, evitamos relacionar el amor y el negocio, ¿cuál es entonces el camino de regreso a casa, al equilibrio?, todo empieza en uno mismo, imposible a la benevolencia hacia los demás cuando uno empieza en uno mismo y para uno mismo.

Recuerdan los dos ejemplos que puse de María, en ambos ejemplos fue capaz María de transmitir aprecio, primero a su colaborador, luego a su cliente y de ahí surgió su lealtad, la pregunta importante aquí es, ¿hubiera sido capaz María de transmitir aprecio para otra persona si ella para ella misma no se lo ha dado?, por supuesto que no, nadie da lo que no tiene y cuantas veces al día o al año nos preguntamos, ¿realmente me aprecio?, ¿en verdad me amo incondicionalmente?

Tan simple como puede parecer esta pregunta, es quizás lo más difícil de lograr, pero es el punto de partida para todo lo demás, miren lo que dice, lo que dijo, lo que pudo escribir Charlie Chaplin cuando cumplió 70 años, “Cuando comencé a amarme a mí mismo comprendí, que siempre y en todo lugar me encuentro en el lugar correcto, en el momento correcto, y todo lo que sucede es perfecto. Desde entonces pude estar tranquilo, hoy sé que eso se le llama confianza”.

“Cuando comencé a amarme a mí mismo, dejé de querer tener siempre la razón, perdón. Desde entonces me he equivocado menos. Hoy sé que a eso se le llama humildad”, Charlie Chaplin pudo después de 70 años entender que la confianza y la humildad no son conceptos aprendidos, sino virtudes esenciales que emergen naturalmente cuando empiezo a amarme a mí mismo.

Creo que ahora podemos ver cómo estas dos palabras, que como dije al principio, “Parecen tan ajenas entre sí”, en verdad se necesitan, se complementan, quiero terminar compartiendo algunas herramientas con quienes se interesen en caminar en el sentido de lo que hemos estado hablando y para ello hare una analogía con el trabajo de Miguel Ángel y su gran obra El David.

Les comenté cómo las experiencias de dolor y miedo a lo largo de la vida particularmente durante nuestra infancia, nos llevan a cubrir virtudes esenciales con las que nacimos y cubrimos la confianza con desconfianza, la humildad con arrogancia, etcétera.

Nos cubrimos de piedra y nos confundimos con la piedra y dejamos de ver El David que tenemos dentro, cuando Miguel Ángel históricamente le preguntaron, ¿cómo era posible que él hubiera hecho esa perfección que es El David?, su repuesta fue que, “El David ya estaba dentro de la piedra, el simplemente quitó la piedra que lo cubría, el excedente de piedra que lo cubría”.

Mi invitación a ustedes, mi invitación a ti, es a que hagas lo mismo, que tomes las herramientas y descubras paso a paso, día a día, El David que eres, tus virtudes esenciales, que combinadas, complementadas con el saber y el hacer, conocimientos y habilidades, te llevan a ese liderazgo autentico y esa plenitud de vida. Para empezar tres pasos fundamentales como los dio Miguel Ángel.

Lo primero que Miguel Ángel hizo fue reconocer que adentro de la piedra había un David, cuentan que la piedra que eligió Miguel Ángel había sido ya rechazada por otros escultores porque estaba cuarteada, pero a pesar de ello Miguel Ángel creyó en El David, primer paso es creer en quien eres, en quien eres esencialmente y mirar más allá de la piedra, no mirar las cuarteaduras ni tampoco la piedra.

El segundo paso Miguel Ángel lo hizo una prioridad, si no hubiera hecho esto una prioridad en su vida difícilmente hubiera concluido su obra, igualmente trabajar nosotros en quitar la piedra que cubre las virtudes es una labor de cada instante de toda la vida y finalmente tomó las herramientas, cincel y martillo, el cincel significa darte cuenta y el martillo actuar en consecuencia, darte cuenta, ¿de qué?, de qué te motiva, de cuál es la energía que está gobernando, que esta dominando tu comportamiento en cada momento del día.

¿Es la energía del amor o es la energía del miedo?, ¿es la energía de la pasión o la del interés propio?, y entonces actuar en consecuencia, solo así podrás identificar la piedra que cubre tus virtudes y trabajar para descubrirlas, es un trabajo ciertamente constante, de buscar constantemente ese equilibrio entre ambas fuerzas, así como el cosmos que se mantiene en equilibrio por su constante expansión y contracción y genera así la existencia.

Equilibrando así tu vida, en tu vida las energías del amor y del miedo, podrás generar plenitud, crecimiento y opulencia universal. Básicamente esto es lo que les quería compartir el día de hoy y si quieren podemos ahora a preguntas o comentarios.

Benja: Muchas gracias José, bueno, sí, tenemos algunas preguntas, la primera es, ¿cómo llevo todos estos comportamientos a mi día a día en el trabajo?

José Martí: Te podría dar incluso un ejemplo muy simple, pero que puede reflejar esto que comentaba, cuando yo trabajaba, sí estaba yo en CitiBank, le daba yo mucha importancia ciertamente a estar bien con los directores a los que yo apoyaba y particularmente al director general, yo buscaba mucho los espacios con él y cuando empecé a trabajar en mí y darme cuenta, realmente a buscar cuales son los motivadores que me llevan a hacer lo que hago, como los invito a hacer aquí.

Empecé a darme cuenta que muchas veces iba yo a la oficina del CEO, del director general, no tanto por presentarle una nueva idea, una propuesta que pudiera ser beneficiosa para los empleados sino simplemente porque eran las 10:00 PM y quería que me viera que yo estaba trabajando, entonces mi pregunta era, ¿qué es lo que me está motivando?, y me daba cuenta entonces ahí que no era realmente mi profesionalismo o si era simplemente mi necesidad de ser aceptado, de ser bien visto por el jefe.

Creo que igualmente todo lo que hacía yo empecé a cuestionarlo de esa misma forma, ¿por qué estoy haciendo lo que estoy haciendo?, ¿es solo el interés propio lo que me está moviendo o hay algo más?, y empezó a tomar una profundidad diferente lo que hacía a partir de esto, no sé si ese ejemplo pueda servir más que más teoría [risa].

Benja: Bueno, muchas gracias, hay otra también que pregunta, ¿tienes alguna historia en donde te hayas encontrado actuando en tu interés propio o por miedo?, creo que también tiene un poco que ver con…

José Martí: Muchas [risa].

Benja: La primera que he comentado.

José Martí: Sí, Muchas.

José Martí: Muchas y aquí les podría dar otra que me gusta contar y que tiene que ver con mi vida, porque ciertamente lo que les comparto quiero que lo tomen así como algo que pueda servirles a ustedes para subir en general, no solo para el trabajo, yo soy como vieron al principio, me encanta la bici de montaña y voy muy seguido, aparte de ir los fines de semana, cada dos, tres meses hacemos tiradas largas y nos vamos dos, tres días, a veces hasta cuatro días a lugares lejanos.

Cuando trabajaba en el mundo corporativo, yo llegaba siempre tarde a casa, viajaba muchísimo y aparte de eso, encima yo tenía que decirle yo a mujer de cada dos o tres meses que no contara conmigo en un fin de semana porque me iba a ir a la bicicleta, nuevamente cuando empecé a trabajar en mí, en una ocasión, recuerdo que era en una semana, dos semanas antes de uno de estos viajes, me cacho llevándole unas flores a mi mujer.

Y este acto en sí mismo pareciera un acto amoroso ciertamente, pero lo que verdaderamente me estaba motivando ahí no era el amor, aunque amo a mi mujer ciertamente, pero en ese acto en particular lo que me estaba motivando era mi interés propio de ir a la bicicleta, de que no se enojara, de que pudiera yo ir, etcétera, entonces me di cuenta en ese momento y nuevamente aplicando el ejemplo que les pongo de las herramientas, el cincel y el martillo.

Darme cuenta que lo que me está moviendo es el interés propio y el martillo es tirar las florecitas, actuar en consecuencia, las flores a un lado y enfrentar el evento honestamente, creo que es eso, incluso recuerdo que me ayudó mucho a darme cuenta que yo tenía que trabajar mucho más una virtud o una carencia en este sentido, que yo pensaba que ya había superado.

Que tiene que ver con el miedo al conflicto, en mi caso, en mi vida, tiendo a evadir el conflicto como les mencioné también hace un rato, “Tiendo a complacer”, y en ese momento me di cuenta que todavía tenía que trabajar esa piedra, me sirvió esa experiencia para eso, aunque creo que no fui a la bicicleta en esa ocasión [risa].

Benja: Muchas gracias, hay otra que hay que pregunta, ¿hay alguna virtud que sea más importante que otra?

José Martí: Buena pregunta, no, yo creo que la virtud más importante es la que tú encuentras, que tienes que trabajar para acercarte a tu propia plenitud, como dije, “Las virtudes, todas ellas, con ellas nacemos”, el problema no es la virtud en particular sino cuales virtudes hemos cubierto que nos están impidiendo acercarnos a la plenitud, porque una vez que nos acercamos a la plenitud somos efectivos en el trabajo y somos afectivos en la casa.

Entonces, por eso es que hablo, primero, si buscamos acercarnos a esa plenitud hay que buscar cuáles son esas virtudes que están cubiertas y con cuáles piedras he cubierto esas virtudes para acercarme a eso y todos tenemos circunstancias presentes diferentes y tenemos historias diferentes que van a hacer que en las virtudes que trabajemos, aquello que las cubre, van a ser diferentes para cada quien.

Tú decides qué es lo que estás buscando en la vida y qué es lo que te falta para llegar a esa plenitud y en base a eso tu defines cuáles son esas virtudes en las que debes trabajar.

Benjob: Perfecto, okay, otra pregunta que dice, ¿qué hacer si tu pregonas el amor y tus pares el beneficio personal?

José Martí: Perdón, ¿la repites?

Benjob: ¿Qué hacer si tu pregonas el amor y tus pares el beneficio personal?

José Martí: Que buena pregunta, qué mundo es en el que vivimos, ¿no?, Yo creo que cuando decidimos caminar en este sentido, en este camino, lo hacemos no por lo que hagan o hagan los demás, lo hacemos por una convicción de que eso es lo que yo quiero manifestar en el mundo, porque si hago las cosas en función de que los demás las hagan o no las hagan no va a durar, “Voy a tirar la toalla”, como decimos comúnmente muy pronto.

Cuando mi motivación de actuar en este sentido, viene de que esa es la persona que yo quiero ser y por eso es que lo hago, no me va a afectar tanto lo que hagan o no hagan los demás y si de pronto estoy en un lugar en el que no me conviene estar, porque esto es lo que yo quiero ser y quiero vivir, me muevo del lugar simplemente, pero esperar que los demás cambien para yo entonces iniciar o sostener mi comportamiento, no funciona.

Tiene que ser una motivación en ti, para ti simplemente y el amor hacia los demás, incluso va a ser una consecuencia de eso, ya no voy a necesitar, ya no voy a buscar amar a los demás sino en el momento que como dijo Charlie Chaplin, “Que se empezó a amar a sí mismo, empezó a descubrir virtudes y esas virtudes se empiezan a manifestar naturalmente”.

No es que yo intente amar a los demás sino simplemente descubro, destapo, esa capacidad de amar con la que yo nací y donde sea que yo este lo voy a estar haciendo, independientemente de lo que hagan los demás.

Por ejemplo, una flor que este en el camino y la flor tiene por naturaleza la capacidad de emanar su aroma, cuando se abre la flor, la flor lo hace porque está en su naturaleza hacerlo, ese aroma lo estoy comparando con el amor, la flor no está viendo a quien se lo da o quien, si lo va a oler, quien no va a oler, está en ella, abrirse y emanar ese aroma, es lo mismo con nosotros.

Que nos decidamos a primero creer que eso está adentro, permitir que emerja y simplemente vivir así y quien este en nuestro entorno que lo quiera tomar, lo va a tomar, pero no lo vamos a hacer porque lo tomen o no lo tomen, así creo que es como finalmente cualquier cambio como decía en alguna parte de la conversación, “Es por ello que cualquier cambio empieza en nosotros mismos, no podemos esperar que empiece de afuera”.

Benja: Vale, muchas gracias, bueno, vamos a hacer la última pregunta ya que estamos pasados un poquito de tiempo, tiene que ver de nuevo con las virtudes, y dice ¿Cómo identifico la virtud sobre la cual tengo o tendría que trabajar?

José Martí: Mira, creo que esto se relaciona con lo que comentaba hace un rato y quizás tenga que reformar un poco la forma en la que expresé algunas cosas, en las virtudes como tal no se trabaja, las virtudes están ahí, con ellas naciste y no pueden ser manchadas, pero si pueden ser cubiertas, con eso es con lo que hay que trabajar, con que, ¿qué es lo que está cubriendo las virtudes?, ahora, ¿cómo puedo identificar cual es la que tengo que trabajar?

Como dije en un principio, “Mira tu vida, obsérvate, ¿qué tan pleno eres?, ¿qué tanto te domina el miedo o el interés propio?, ¿qué tipo de ansiedades tienes?”, y eso te va a dar la guía para ver cuáles son, ¿cuáles son las piedras que pueden estar cubriendo?, ¿cuáles virtudes para acercarte a la plenitud que buscas?, creo que la guía es eso, no es buscar cual virtud como tal, porque eso pudiera caer en lo teórico.

Si no en un acto de introspección, de meditación, de alta reflexión, es, ¿cómo estoy viviendo?, ¿cuáles son los miedos que me dominan?, ¿cuáles son las ansiedades en los momentos que entro en tensión?, por ejemplo, si vuelvo a mi propio caso, el ejemplo que les puse, “¿Por qué es mi tendencia a complacer?, ¿por qué es mi tendencia a evadir conflictos?”, y ahí puedo ver que me falta trabajar, tengo que descubrir virtudes como la dignidad, como la confianza, pero mi indicador fue ese.

La experiencia emocional que estoy teniendo en el mundo que no me está permitiendo la plenitud.

José Martí: Eso te va a indicar en donde trabajar.

Benja: Bueno muchas gracias José por el Webiner y por haber respondido a todas las preguntas, muchas gracias a ustedes por haber estado, esperamos que hayan disfrutado la sesión de hoy y ojalá podamos encontrarnos próximamente en otro de nuestros Webinars.

 Josè Martí: Muchas gracias, muchas gracias a todos, gracias a ti Benja también, por todo el apoyo y un abrazo para todos.

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